Los economistas están dejando de ser escépticos sobre la inteligencia artificial (IA). Según un artículo reciente del New York Times, investigadores que durante años minimizaban las predicciones sobre automatización masiva ahora reconocen que el impacto laboral de la IA es plausible, inminente y potencialmente brutal. Un estudio del Boston Consulting Group (BCG) aterriza esa preocupación: entre el 50% y el 55% de los empleos en Estados Unidos serán reconfigurados en los próximos dos a tres años, y entre el 10% y el 15% podrían eliminarse en cuatro a cinco. La pregunta para México no es si esta transformación nos alcanzará, sino qué tan preparados estamos para absorberla.

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