Un reciente análisis genético de los restos óseos de los hermanos Medici, de la Italia del siglo XVI, ha aportado nuevos datos sobre la causa de su muerte y desmiente rumores centenarios acerca de un escándalo de envenenamiento en una de las familias más influyentes de la Europa renacentista. Los recientes hallazgos demuestran que ambos hermanos se infectaron y sucumbieron al parásito causante de la malaria.
El estudio, publicado en la revista iScience, ofrece pruebas concluyentes contra la persistente especulación de que Francesco de Medici fue envenenado. Los científicos recolectaron ADN de cuatro muestras de costillas de los hermanos Medici, sepultados en las Capillas Medici, mausoleos dentro de la Basílica de San Lorenzo en Florencia, Italia.
Los investigadores encontraron una nueva cepa de Plasmodium falciparum, causante de la forma más letal de malaria humana, en los huesos de Giovanni de Medici, descendiente de la familia dinástica que dominó la política y la banca en la Toscana. Encontraron rastros moleculares de Plasmodium falciparum y de una segunda especie, Plasmodium malariae, en los restos de su hermano Francesco de Medici.
“Nuestro estudio es un excelente ejemplo de cómo podemos utilizar métodos avanzados de laboratorio de ADN antiguo para reconstruir la historia de este patógeno mortal”, declaró Serena Tucci, profesora adjunta de antropología en Yale. “También generó datos que pueden servir de base para la investigación actual y futura sobre la malaria, que sigue siendo una enfermedad mortal que afecta a millones de personas en todo el mundo”, dijo Adalgisa Caccone, otra de las autoras del estudio.
La malaria fue endémica en el centro de Italia hasta el siglo XX, cuando las campañas de erradicación eliminaron la enfermedad de la región. Los relatos históricos señalan que el cardenal Giovanni de Medici murió a los 19 años después de que su familia contrajera malaria durante un viaje a la costa toscana en 1562. Posteriormente, en 1587, Francesco de Medici y su esposa Bianca Cappello visitaron la villa familiar en Poggio, ubicada en medio de arrozales pantanosos donde proliferaban los mosquitos, y murieron en días consecutivos tras sufrir fiebres intermitentes compatibles con la malaria.
El hallazgo de que Francesco de Medici presentaba rastros de dos especies de parásitos de la malaria sugiere que ambas probablemente se estaban propagando por Europa en aquella época. “El estudio del ADN antiguo nos ofrece la oportunidad no sólo de diagnosticar la malaria en los restos de individuos del pasado, sino que también nos brinda una perspectiva para comprender la evolución de las especies de malaria, lo que puede ayudar a los científicos a entender mejor cómo se adapta el patógeno con el tiempo”, declaró Alexander Ochoa, coautor del estudio.