La Expo Ganadera de Jalisco, que celebra su sexagésimo segundo aniversario, se ha convertido en la principal vitrina de negocios pecuarios del país. En una entrevista con El Economista, Servando de Loza, coordinador del evento, explica que uno de los pilares estratégicos es la comercialización de genética para mejorar los hatos ganaderos. La muestra, realizada en la Unión Ganadera Regional de Jalisco, reúne a productores, criadores y compradores nacionales e internacionales, con el objetivo de multiplicar oportunidades comerciales y fomentar el desarrollo agropecuario, actividad clave para la economía de Jalisco y la región. En la edición 62 se presentan ocho exposiciones nacionales de ganado, con más de 2,500 animales de distintas razas, incluyendo bovinos como Suizo‑Americano, Simmental y Hereford, así como ovinos, equinos, burros y mulas. De Loza subraya que la especialización genética permite a los productores acceder a ejemplares orientados a aumentar la productividad, la ganancia de peso y la eficiencia alimenticia, y que compradores de todo el país, Estados Unidos y Centroamérica participan a través de compras directas o subastas. En el año anterior, las transacciones de ganado bovino durante la expo alcanzaron los 14 millones de pesos, sin una cifra consolidada para el sector caprino, ya que gran parte de esas operaciones se realizan entre particulares. Además de la venta de animales, el evento genera actividad comercial y de servicios, y durante su duración, del 7 de octubre al 2 de noviembre, se espera la asistencia de alrededor de 500,000 visitantes, quienes generan consumo en comercios y crean empleos directos e indirectos. El impacto económico también se refleja en el aumento de servicios y ventas durante el evento.