El posible retiro de árboles del Bosque El Ocotal que podrían caer sobre las vías del Tren Interurbano produjo divergencias entre vecinos de la Alcaldía Cuajimalpa y la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT).
"Mediante un dictamen elaborado conforme a la norma NADF-001-RNAT-2015 por personal acreditado por la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema), se identificaron 124 árboles con riesgo de caída hacia la carretera federal México-Toluca", reportó la dependencia.
La semana pasada, corredores que acuden al área verde a ejercitarse y colonos de Lomas del Padre, San Lorenzo Acopilco y La Venta se concentraron dentro del Bosque, a la altura de la caseta de cobro de la autopista.
"Sonó la campana de la iglesia y por los mensajes nos juntamos para detener la tala, traían equipo para hacer los cortes, iban a subir por una escalera que hay en la carretera, cerca de la estación de la Guardia Nacional", comentó la vecina Sugey Pérez.
Los habitantes explicaron que los ejemplares contemplados para el derribo son ocotes, oyameles, pinos y cedros, de troncos anchos y hasta 25 metros de altura. Sin embargo, señalaron que no les precisaron cuáles están muertos, inclinados o con riesgo de desprenderse del suelo en la ladera.
Se oponen también porque consideran que generaría un precedente para que la empresa derivada de la fábrica de papel Loreto y Peña Pobre derribe más ejemplares, con la intención de llegar a edificar un desarrollo.
"En el transcurso de 2024 se registraron varias caídas de árboles en los alrededores del Bosque El Ocotal, poniendo en riesgo no sólo las vías generales de comunicación, sino la seguridad e integridad de los usuarios, además de los vecinos y visitantes", señaló la SICT, que con la Agencia de Trenes inició un Proceso Informativo Comunitario (PIC).
Las autoridades han intentado obtener el aval para los trabajos en asambleas comunitarias a las que asisten residentes de otras zonas y comerciantes, en tanto que los vecinos niegan validez legal de esos encuentros y gestionan amparos en contra del derribo.
El impacto ambiental de la construcción del Tren se mantiene en la oscuridad, sin georreferenciación de los árboles tumbados para abrir paso al viaducto portador de las vías. "Tampoco es transparente dónde hacen las reforestaciones", subrayó Sugey Pérez.
Según el PIC, para compensar el daño por el retiro de los 124 árboles con riesgo de caída sobre las vías, serán sembrados 300 arbustos de mínima dimensión, algunos en crecimiento cerca de Calle Santa Rita. Sobre esta vialidad se han precipitado árboles de mayor altura sobre viviendas y autos de los corredores, que a diario acuden.
A pesar de estar identificados otros ejemplares inclinados sobre casas, con dictámenes de Protección Civil, la Sedema ha negado autorización para retirarlos. "Allá sí les dan permiso y acá no", reclamó Pérez.
La Alcaldía ha convocado a mesas de trabajo entre las autoridades y los vecinos, con la propuesta de velar por la restitución de los árboles derribados, sin generar resultados. Colonos, en tanto, realizan guardias permanentes en el área en donde se prevén los retiros.