La evolución de la inteligencia artificial (IA) está generando polémica en el ámbito laboral. Genios de la computación, como Bill Gates, han señalado que la IA será el mayor igualador jamás inventado o “la peor fuente de injusticia” por los riesgos que ya genera en el mercado laboral. Académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se han sumado a los análisis, cuestionamientos y advertencias sobre el tema, y sostienen que la IA no es neutral al proceso productivo.
Uberto Salgado Nieto, secretario académico del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la UNAM, explicó que la IA genera presión sobre los salarios por la vía del incremento a la rentabilidad de la persona trabajadora. Planteó que desde la década de 1990 ya ocurre una fase de automatización para la labor manual, cuyo objetivo es aumentar el rendimiento y reducir el número de empleadas y empleados.
“Esto tiene una funcionalidad dentro del capitalismo para abaratar los costos del capital del trabajo y lograr que los grandes patrimonios tengan mayor margen de ganancia”, refirió al inaugurar el XIX Seminario de Economía del Trabajo y la Tecnología, dedicado al tema “Inteligencia artificial, Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Trabajo Profesional”.
Es decir, las personas —sean profesionales o vanguardistas— que adopten la IA y lideren esta transición son ya las primeras en experimentar un incremento en sus ingresos. Sin embargo, quienes tienen menos experiencia o no son capaces de desempeñarse en roles fácilmente automatizables ya enfrentan una fuerte presión a la baja en sus salarios.
Salgado Nieto dejó en claro que, en un nuevo nivel de mercado, la IA tiene que ver con las y los empleados altamente especializados, pues les permite automatizar ciertos procedimientos para elevar la productividad y generar mayor competencia entre ellos.
La IA no hará que todos ganemos menos, pero sí ocurrirá el mismo fenómeno generacional conforme avanza la evolución tecnológica, por lo que abrirá una brecha salarial más marcada según el nivel de experiencia, el tipo de profesión y la capacidad de adaptación.
El investigador del IIEc y coordinador del Seminario, Gerardo González Chávez, informó que, junto con Lilia Ramos Ordóñez, profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, han abundado en la lucha geoestratégica para el control de la IA, el desarrollo de la industria, la innovación, la infraestructura y las perspectivas del trabajo profesional.
Por ello, sostuvieron que en la UNAM coinciden con organismos internacionales —como la Organización Internacional del Trabajo (OIT)— que indican que la IA está presionando los salarios a la baja en sectores automatizables, mientras dispara los ingresos de quienes lideran su implementación.
La OIT presentó recientemente su informe “La IA generativa y los empleos: Un índice global refinado de exposición ocupacional”, en el que plantea que no hay una respuesta única de “sí” o “no” sobre si la IA afectará los salarios de los trabajadores, “sino una polarización según el tipo de trabajo”.
González Chávez hizo énfasis en que este proceso afecta la generación de nuevos empleos y la cancelación de actividades profesionales en el futuro inmediato, debido a que predomina la obtención de ganancias, por lo que se exacerban la pobreza, la desigualdad, el deterioro ambiental y la concentración de la riqueza.
Recordó también que los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 fueron aprobados en 2015 por los Estados miembros de las Naciones Unidas; plantean la meta de duplicar la participación de las manufacturas en el producto interno bruto y la reducción de la pobreza para ese año.