Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, planteó en la reunión de esta semana para fijar las tasas de interés la idea de reducir el número de reuniones periódicas en las que la Fed decide la política monetaria. La medida, de adoptarse, rompería con casi medio siglo de práctica y supondría la reforma operativa más trascendental hasta la fecha bajo el mandato del nuevo presidente de la Fed, que asumió el cargo hace unos dos meses prometiendo un cambio de régimen.

Bajar el número de reuniones reduciría significativamente la información que recibirían Wall Street y el público sobre la orientación de la política de tasas de interés y la interpretación que hace la Reserva Federal de la situación de la inflación y del mercado laboral.

La Fed tiene ocho reuniones anuales desde 1981, una cadencia establecida durante el mandato del expresidente Paul Volcker. En situaciones de emergencia, como durante los primeros días de la pandemia de Covid-19 o la crisis financiera mundial de 2007-2009, las autoridades de la Fed han convocado reuniones no programadas para abordar las circunstancias urgentes.

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