La tecnología satelital busca optimizar las labores de rescate en Venezuela tras los dos terremotos registrados el 24 de junio. Diversas agencias espaciales han compartido con las autoridades de emergencia y el gobierno venezolano imágenes captadas desde el espacio que, además de revelar la magnitud del desastre, permiten a los equipos de respuesta identificar las zonas que requieren atención prioritaria y conocer con mayor precisión las condiciones del terreno.

Después del doblete sísmico ocurrido en Venezuela, el sistema satelital Copernicus activó el modo de mapeo de emergencia a petición de la Dirección General de Protección Civil Europea y Operaciones de Ayuda Humanitaria (ECHO). Mediante las imágenes recopiladas por los satélites Sentinel y sensores ópticos, el sistema ha generado 10 productos y 25 mapas que permiten evaluar en tiempo real el nivel de daños y los desplazamientos del terreno en 13 zonas de interés. Además, estas herramientas identifican áreas despejadas que pueden utilizarse para el aterrizaje de aeronaves destinadas a las labores de rescate y al traslado de ayuda humanitaria.

Los primeros datos de Copernicus reportan daños graves en las localidades de La Guaira y la Gran Caracas, así como afectaciones en comunidades de Aragua, Carabobo, Falcón y Miranda. El informe señala que, hasta el 27 de junio, se estimaba que cerca de 1,300 edificios habían resultado afectados en todas las zonas analizadas.

Por su parte, la NASA activó su Sistema de Coordinación de Respuesta a Desastres para elaborar una serie de mapas que permiten identificar cómo los terremotos desplazaron la superficie terrestre a través de datos obtenidos por la misión NISAR, "ofreciendo perspectivas clave para los gestores de emergencias y los científicos", de acuerdo con la agencia. Esta iniciativa contempla un proyecto experimental alineado con los esfuerzos de Copernicus que, mediante imágenes de radar captadas por el satélite Sentinel-1 antes y después de los sismos, evalúa las zonas bajo alerta previamente identificadas por el sistema europeo.

Los resultados preliminares del modelo de mapeo reportaron afectaciones o la destrucción total de 58,870 edificios en las áreas cercanas al epicentro de los terremotos, localizado en las inmediaciones de Yumare. Cada estructura identificada en este mapa incorpora información adicional, como la probabilidad de daño y la fracción de cobertura, un indicador que muestra qué porcentaje del inmueble fue analizado por el satélite. Para reducir errores, el sistema fue ajustado utilizando los mapas de intensidad sísmica elaborados por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), con el fin de garantizar una tasa de falsas alarmas inferior al 1%.

En una línea de apoyo similar, la Comisión Nacional de Investigación y Desarrollo Aeroespacial (CONIDA), sede de la Agencia Espacial del Perú, informó que puso a disposición de la Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales (ABAE) imágenes obtenidas por el satélite PerúSAT-1 para contribuir a la atención de la emergencia. Según el organismo, este material permitirá fortalecer la evaluación de daños y mejorar la coordinación de las labores de respuesta. El PerúSAT-1 fue lanzado en 2016 y actualmente se aproxima al final de su vida útil. Ubicado a una altitud cercana a los 702 kilómetros, se trata de un satélite de resolución submétrica que ha capturado alrededor de 500,000 imágenes utilizadas en la gestión de desastres naturales, el monitoreo de obras públicas y la detección de posibles actividades ilícitas.

Por su parte, la ABAE compartió un interferograma elaborado con tecnología espacial que permite observar la deformación del terreno asociada al movimiento de la falla de San Sebastián, una de las estructuras tectónicas más importantes del norte de Venezuela y vinculada con los recientes sismos registrados en el país. La agencia explicó que esta representación permite visualizar los cambios abruptos a ambos lados de la falla, mostrando dónde se concentró el desplazamiento provocado por los terremotos, lo que ayuda a comprender con mayor precisión cómo ocurrió la ruptura geológica.

Hasta el momento no existe una cifra oficial y definitiva sobre los daños humanos y económicos ocasionados por los terremotos en Venezuela. No obstante, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estima de manera preliminar que los "daños físicos directos" ascienden a 6,700 millones de dólares, equivalentes a alrededor del 6% del producto interno bruto (PIB) del país. El análisis también concluyó que cerca de 8.6 millones de personas estuvieron expuestas a sacudidas de intensidad moderada o superior en el norte de Venezuela, incluidas aproximadamente 2.1 millones que experimentaron movimientos mucho más intensos. Asimismo, el PNUD calcula que alrededor de 1.7 millones de estructuras se localizaban dentro de las zonas afectadas.

Esta estimación se obtuvo con una evaluación satelital realizada con el Análisis Digital Rápido (RAPIDA, por sus siglas en inglés), una herramienta del PNUD impulsada por inteligencia artificial que combina imágenes satelitales con tecnología de Sistemas de Información Geográfica (SIG) para ofrecer una visión casi inmediata de los daños y de las poblaciones más vulnerables durante una crisis. Su objetivo es facilitar la activación de acciones coordinadas de apoyo durante las primeras 72 horas posteriores a cualquier desastre.

Casos como el de Venezuela demuestran que el valor de la tecnología satelital como herramienta para acelerar la respuesta ante fenómenos naturales de gran magnitud seguirá aumentando en los próximos años. Como concluye la ABAE, "cada imagen como esta demuestra que los satélites no solo observan nuestro planeta desde el espacio. También proporcionan información esencial para comprender los fenómenos naturales, apoyar la toma de decisiones y contribuir a salvar vidas".

Volver al inicio