México se distinguió globalmente al implementar un sistema nacional de pagos electrónicos con disponibilidad continua. El Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios, conocido como SPEI, fue creado por el Banco de México y comenzó a funcionar en 2004 con el objetivo de reemplazar procesos más lentos y permitir que los recursos se movieran entre instituciones financieras en tiempo real. Su característica principal es que opera sin interrupciones: las 24 horas del día, los siete días de la semana, los 365 días del año. Esto significa que una transferencia ejecutada a medianoche, un domingo o en día festivo se procesa en segundos, sin necesidad de esperar la apertura de sucursales bancarias.

El funcionamiento del SPEI es sencillo pero eficiente. Cuando un usuario inicia una transferencia, su banco envía la instrucción al sistema, donde se valida la operación y se realiza la compensación y liquidación entre las instituciones participantes. Para participar, los bancos mantienen cuentas directamente en el Banco de México, lo que permite ejecutar estos procesos de manera continua sin depender del cierre de jornada bancaria. Una vez completado el proceso, el dinero queda disponible de inmediato, generalmente en cuestión de segundos.

Este modelo representa una ventaja significativa comparado con otros países. En Estados Unidos, por ejemplo, durante décadas las transferencias interbancarias podían tardar uno o más días hábiles. Aunque ya existe FedNow, este servicio comenzó a desplegarse apenas en 2023 y su adopción depende de cada institución. Otros países también han desarrollado sistemas similares: Pix en Brasil, UPI en India, Faster Payments en Reino Unido y SEPA Instant en Europa, pero muchos iniciaron operaciones años después del SPEI o aún están en proceso de adopción masiva.

El SPEI también incorpora mecanismos robustos de seguridad, incluyendo autenticación, monitoreo y cifrado para proteger las operaciones contra fraudes. Cada transferencia genera un comprobante con número de referencia único que facilita su rastreo durante aclaraciones.

El crecimiento del sistema ha sido notable. Según datos del Banco de México, en 2023 se procesaron más de 3.000 millones de transferencias anuales, cifra que para finales de 2025 superó los 7.000 millones. Esto representa un promedio de más de 19 millones de operaciones diarias, que incluyen transferencias personales, pagos de nómina y compras en línea.

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