El banco central de Estados Unidos podría necesitar subir las tasas de interés en el corto plazo si los próximos datos muestran que la inflación se mantiene muy por encima del objetivo del 2%, advirtió el gobernador de la Reserva Federal (Fed), Christopher Waller, quien sostuvo que la política monetaria se encuentra en una "encrucijada".

En declaraciones preparadas para su intervención ante la Asociación de Economía Empresarial de Nueva York, Waller señaló que la dirección de la política será determinada por la nueva información, comenzando con el reporte sobre la inflación al consumo que se publicaría el martes.

El funcionario destacó que si bien existe un argumento creíble para que la inflación comience a retroceder hacia el objetivo del 2% con la política monetaria en su configuración actual, le preocupa la hipótesis igualmente plausible de que los datos de las próximas semanas muestren que la inflación se mantendrá alta o incluso tienda al alza, lo que requeriría una política monetaria más restrictiva.

Waller indicó que le preocupa que los recientes reportes sobre la inflación hayan puesto de manifiesto que las presiones sobre los precios parecen estar extendiéndose por toda la economía, y no solo por la influencia de los aumentos de aranceles o del reciente reprise de los costos energéticos, lo que podría reflejar una inflación más sistémica.

"No me tomo a la ligera las señales inflacionistas. Si esta semana obtenemos otro dato alto de inflación subyacente, el Comité de Mercados Abiertos de la Fed tendrá que plantearse endurecer la política monetaria a corto plazo", señaló.

Waller añadió que se necesitarían varios meses de datos más bajos para considerar que la inflación avanza en la dirección correcta.

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